El suizo habla alemán, ese es el idioma de su tierra. Él puede comprender la lengua germana, pero el alemán no siempre puede entender el dialecto del suizo. En la terraza del tercer piso del YHA Auckland City Hostel (City Road and Liverpool Street) todos nos entendemos. Alemanes, suizos, el holandés errante y nosotros. Van cayendo uno a uno. Tomamos un fondito de una botella de Fernet y abrimos una más. Las Heineken son divisa, las red lager que aporta el dolape (el holandés) suman a la cuestión; algunas otras birras neocelandesas se suman gracias a Rito y Cristoph, los suizos, y Hannah y Lucas (nuestro amigo personal) traen un vino barato de alguna licorería de la zona. También están Anna y Astrid, otras dos alemanas, como la pareja recién mencionada.
“James Bond” se hace llamar al maorí de más de 120 kilos que recepciona, limpia y mantiene calmo el hostel durante las noches. “Too noisy”, he said, en el segundo aviso. En ese momento, luego de que ofreciera trasladarnos al TV lounge y mantener la puerta de la terraza abierta, para pitar, obviamente, nos fuimos para adentro.
Charlamos mezclando idiomas, como desde el principio y hasta que fueron desapareciendo uno a uno. Así como ellos trataban de no hablar demasiado alemán (el holandés también es conocedor de esa lengua) para no excluirnos, nosotros también intentamos conservar el inglés para que la integración predominara en el ambiente. Ese es el espíritu del Backpacker (mochilero), la integración, la unión, to share something, to share everything.
Alemanes, suizos, holandés, idiomas, educación, sports, bebidas, cigarrillos. El suizo habla alemán; el alemán no entiende al suizo. But we all understund each other.
1 comentario:
Hola Fedezinho y Nahuezinho mis amigos queridos.
Me alegro muchísimo que estén pasando lindo la vida de ustedes ahí en una nueva experiencia.
Voy acompañar todo por el blog.
Besitos en el corazón de ustedes.
Júlia
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